Acabas de gastarte un dineral en cambiar las ventanas o poner una caldera nueva, y alguien te suelta que podrías haber desgravado parte en la renta. Se te revuelve el estómago pensando que has dejado escapar cientos de euros. Respira: si cumples los requisitos, todavía estás a tiempo de aprovechar la deducción del IRPF por obras de eficiencia energética.
Hacienda premia que mejores el aislamiento y el consumo de tu vivienda. Hay tres deducciones distintas, con porcentajes del 20%, el 40% y el 60%, según el tipo de obra y el ahorro energético que consigas.
¿Qué obras dan derecho a deducción?
La deducción del IRPF por obras de eficiencia energética premia mejoras reales: cambiar ventanas, aislar fachadas o cubiertas, instalar sistemas de calefacción más eficientes o sustituir calderas por equipos que consuman menos energía no renovable.
No vale cualquier reforma estética. La obra tiene que reducir de forma medible la demanda de calefacción y refrigeración o el consumo de energía primaria no renovable de tu casa.
¿Cuánto puedes deducir: 20%, 40% o 60%?
La deducción del 20% es para obras que reduzcan al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración, con una base máxima de 5.000 euros al año. Es la más accesible para reformas concretas.
La del 40% se aplica cuando reduces al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o subes a clase A o B, con base máxima de 7.500 euros. La del 60% es para la rehabilitación energética de edificios enteros, con hasta 15.000 euros de base acumulada.
¿Qué requisitos pide Hacienda?
El requisito estrella es el certificado de eficiencia energética. Necesitas uno emitido antes de las obras (dentro de los dos años previos) y otro después, que demuestre la mejora conseguida. Sin ese antes y después, no hay deducción.
Además, tienes que pagar mediante tarjeta, transferencia o cheque, nunca en efectivo, y conservar todas las facturas. Según la Agencia Tributaria, esos justificantes son imprescindibles para aplicar la deducción.
¿Hasta cuándo está vigente la deducción?
Las deducciones del 20% y del 40% se aplican a obras realizadas hasta el 31 de diciembre de 2026, y la del 60% para rehabilitación de edificios se amplía hasta el 31 de diciembre de 2027. Confirma siempre el plazo actualizado en la Agencia Tributaria antes de declarar.
Como la eficiencia y la reforma van de la mano, te interesa planificarlas juntas. Aquí lo explicamos en el artículo sobre reformas de viviendas y eficiencia energética, para que cada euro invertido trabaje a tu favor.
¿Se puede combinar con ayudas públicas?
Sí, aunque con matices: las subvenciones que recibas no cuentan como base deducible, solo el dinero que pones de tu bolsillo. Aun así, sumar deducción y ayudas es la fórmula más rentable para renovar tu vivienda.
Si vas a acometer una reforma grande, estudia también las ayudas estatales. Te contamos cómo rehabilitar tu casa con el plan de vivienda del Estado y encajarlo todo sin dejar dinero sobre la mesa.
Preguntas frecuentes sobre la deducción del IRPF
¿Necesito el certificado energético para deducir?
Sí, es imprescindible. Necesitas un certificado antes de la obra y otro después que demuestre la mejora. Sin ambos, Hacienda no admite la deducción.
¿Puedo deducir el cambio de ventanas?
Sí, siempre que reduzca la demanda de calefacción y refrigeración o el consumo de energía primaria, y lo acredites con los certificados energéticos correspondientes.
¿Se puede deducir una segunda vivienda?
Las deducciones del 20% y 40% aplican a tu vivienda habitual o a una alquilada como vivienda. Las viviendas de recreo o segundas residencias quedan fuera.
¿Hasta cuándo puedo aplicar la deducción?
Para obras hasta el 31 de diciembre de 2026, y hasta 2027 en rehabilitación de edificios. Confirma el plazo vigente en la Agencia Tributaria antes de presentar la renta.
¿La deducción y las ayudas son compatibles?
Sí, pero las subvenciones no forman parte de la base deducible. Puedes ver cómo combinarlas con el plan de vivienda del Estado.
No dejes que la burocracia te robe lo que es tuyo. Si tu reforma mejora la eficiencia de tu casa, guarda los certificados, ordena las facturas y reclama tu deducción en la próxima renta. Tu vivienda gana confort, tu bolsillo respira y el planeta te lo agradece.